miércoles, 9 de abril de 2014

Mario Vargas Llosa: “La piratería editorial desaparecería en un día si los gobiernos lo quisieran".

Foto: Cortesía de Alfaguara RD

Un amante de la política. Un opositor de las injusticias. Un representante a toda luz de la literatura latinoamericana. Así debe ser descrito Mario Vargas Llosa. Sus ideales traspasan la solapa de sus libros, convirtiéndose en noticia. A un mes de haber ganado el Premio Nobel de Literatura 2010, publicó un libro que desde su primer día en venta fue catapultado a la fama e infamia, gracias a la piratería.

“La piratería editorial desaparecería en un día si los gobiernos lo quisieran, porque no hay nada más fácil que encontrar la línea que conduce a un vendedor callejero de libros piratas, que lo imprime y se beneficia con ella”, afirmó en aquel entonces el autor que ha abordado varios géneros desde que se convirtiera en un referente literario en los años sesenta, con el boom de la literatura latinoamericana.

Su voz, sin dudas, emocionó a más de uno. No importó el eco de 15 teléfonos en conferencia. Medios de comunicación latinoamericanos escuchaban atentos cada palabra que salía del altavoz. El autor peruano de “La Fiesta del Chivo” estaba al otro lado, respondiendo inquietudes, elogios y bromas acerca de su nuevo libro; y otras… no tan cercanas a él.

Ante la inquietud (de quien escribe) respecto al tema de la piratería (que poco a poco generó controversias en Latinoamérica y que como respuesta el gobierno de Perú ordenó intensificar su combate), el ilustre escritor expresó: “La piratería es uno de los males que tenemos que tratar de erradicar en algunos países latinoamericanos… porque es una manera de ir destruyendo la legalidad y de abrirle las puertas a la violencia”. Y es que, de “El Sueño del Celta” se imprimieron -en un principio- unos 500 mil ejemplares legales y unos 100 mil pirateados.

Según la editorial Alfaguara -organizadora de la conferencia telefónica-, se calculó que por cada libro legal, circulaban siete copias ilegales, vendidas a un precio superior al que habitualmente suele tener este tipo de mercadería. El Sueño del Celta” estuvo disponible en las librerías y tiendas de República Dominicana a un costo de 825 pesos. En Perú, Madrid y Estados Unidos, se vendía a 69 soles, 22 euros y 24 dólares, respectivamente. Y en copias ilegales, los precios variaban entre los 25 y los 40 soles (9 y 14 dólares).

Resultó irónico que la novela “El Sueño del Celta” (aunque "hay más imaginación que historia", según advierte su autor) contenga en sus páginas el problema de la maldad, la crueldad y la violencia del ser humano, por desgracia aún permanente; y que en su entorno circulara y suscitara un tema tan controversial que atenta contra la legalidad, elimina fuentes de empleo y afecta el Estado de derecho.

“Cuando impera la ilegalidad y la ley del más fuerte, entonces la barbarie irremediablemente irrumpe y se pueden cometer cosas tan espantosas como las que cometió Trujillo cuando era amo y señor de la República Dominicana; como ocurrió en el Congo o en la Amazonía, donde los dueños de la caucheras, también amos de la horca y del homicidio, tenían garantizada la unidad, y esto permitió, pues, que se cometieran los horrores que Roger Casement (personaje principal de “El Sueño del Celta”) denunció”, argumentó Llosa.

Para este autor, la piratería editorial es una de las manifestaciones de nuestro subdesarrollo.  “Simplemente los gobiernos actúan como si esto no fuera realmente un delito sino una falta permisible”, afirmó el hombre al teléfono que prefiere morir antes de que Alberto Fujimori o el extinto Hugo Chávez le salven la vida y que se declara aficionado a la corrida de toros.

“Es terrible que en nuestros países haya una cierta apatía frente a la piratería, vista como una falta menor. Incluso hay defensores de la piratería alegando que gracias a esto los libros son baratos, ignorando que con esto se está destruyendo a las empresas que quieren trabajar en el marco de la legalidad, que pagan impuestos y derechos de autor, es decir, que hacen funcionar lo que es un Estado de derecho, lo que es una democracia”, dijo el ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, quien tiene la esperanza de que la razón por la que ganara dicho galardón fuera eminentemente literaria.

Esperamos que esta pesadilla sufrida por este libro, que apenas contaba con unas semanas de publicado, no continúe afectando a la industria editorial, musical y del séptimo arte.

Sinopsis
El sueño del celta narra la peripecia vital de Roger Casement, un aventurero e idealista a quien la vida le esperaba como una metáfora de la maldad. Ahí, en ese territorio que se multiplica por cinco (África, la Amazonia, Irlanda, la cárcel y el sexo), este héroe con contradicciones toca la maldad humana en su estado más puro y, por tanto, más enfangado. Una obra apasionante que roza el alma humana, la atraviesa y la devuelve en su estado más verdadero, oscura o clara, clemente o maldita.

martes, 8 de abril de 2014

El miedo, una emoción tangible en ¨El violín de la adúltera¨


Quizás sea por el morbo de saber que a alguien le están pegando los cuernos, que "El violín de la adúltera" es de esos libros que atrapa al lector desde el título. Lo cierto es que a medida que avanzan las páginas, el protagonista de esta historia, el abogado Néstor Luciano Morera, se encarga de mostrarnos una emoción que todos hemos sentido alguna vez y que nos avergüenza admitir: el miedo. 

Para Néstor, el miedo era el eje de su vida. Tenía miedo al qué dirán. Tenía miedo a decir lo que pensaba. Tenía miedo a las mujeres. Tenía miedo a que lo vieran intimar con un homosexual. Tenía miedo a enfrentarse con sus propios miedos. Tenía miedo hasta de existir, por lo que era tímido y le aterraba la pequeñez de su alma. Pero, irónicamente, a lo único a lo que no le tenía miedo y, de hecho, hasta se complacía en decir reiteradas veces, era de llamarse a sí mismo: "Cobarde con memoria". 

Sí, el miedo nos hace humanos, pero de ahí a que defina nuestras vidas hay un trecho muy amplio. Y eso le pasaba a Néstor. Sin embargo, debemos aclarar que él no era del todo culpable de sus temores. En esta novela se puede apreciar que la sociedad es culpable de infundir temor, ya sea a través de la cultura, a través de la política, a través de las religiones o a través de ciertos personajes, cuyo principal placer es el de causar pánico. 

La historia de "El violín de la adúltera" transcurre en una época que para muchos dominicanos es la causa de sus pesadillas: La dictadura de Trujillo. Por lo que no es de extrañar que muchos de los fantasmas que acosaban a Néstor fueran los mismos que asediaban a los residentes de "Ciudad Trujillo". ¿Uno de ellos? El teniente general José Arismendy Trujillo (Petán), director de La Voz Dominicana, entidad en la que laboraba el protagonista de la novela. 

Otros temores que sentía Néstor provenían de esas voces culturales que, aún hoy, seguimos escuchando. Por ejemplo, algunas de las frases que aparecen en el libro y que han sido extrapoladas de nuestra realidad aluden al machismo: "A los hombres no los han educado para gemir las penas", y por eso Néstor trataba -aunque en vano- de no llorar. "Llorar es de pendejos", y por eso Néstor se aguantaba aún más el llanto. "Escribir un diario no es cosa de hombres", y por eso a Néstor le aterraba que le encontrarán escribiendo sobre su vida. Y en el momento en que empezó a recibir los anónimos que le alertaban de que su mujer le pegaba los cuernos, Néstor tuvo miedo de que la gente se enterara.

El miedo, esa palabra tan corta, pero tan poderosa, nos puede controlar de tal manera que nos puede quitar las ganas de soñar y en el peor de los casos hasta las ganas de vivir. Andrés L. Mateo, sin lugar a dudas, ha escrito una novela que nos hace reflexionar al respecto. Quizás no era su objetivo, quizás sí, quién sabe, más adelante podremos preguntarle al respecto, aunque como dice el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, Premio Alfaguara 2011: "Las novelas no dan respuestas, más bien tratan de hacer más preguntas".

viernes, 4 de abril de 2014

José Ovejero: “La diferencia entre enamoramiento y amor es la cantidad de fantasías que hay en las dos fases”


Foto: Karla Khouri
José Ovejero es un hombre arriesgado. A los 42 años decidió abandonar un trabajo bien remunerado para hacer lo que realmente le gusta: escribir. Y lo ha hecho tan bien que en el 2013 ganó el Premio Alfaguara por su novela “La invención del amor”, historia de la que conversamos con él en su reciente visita a República Dominicana.

Samuel dice que el mayor enemigo de la felicidad es el miedo. ¿Coincide usted con él? Sí, ahí estamos de acuerdo. Creo que a menudo lo que nos impide ser felices es el miedo al cambio, a salir de nuestras costumbres, un poco confortables y seguras que tenemos, y no nos atrevemos a arriesgar algo más, algo que de verdad nos llena.

¿Y cómo usted define la felicidad? La felicidad es un momento pasajero, quiero decir, lo que no tiene sentido es imaginar la felicidad como estado real. Hay gente que de pronto lo deja todo y se va a una isla del Caribe porque allí será feliz y después de 20 días mirando el mar y de sentarse a tomar un daiquirí dice: “Bueno, ¿y esto es todo?”, entonces la felicidad es únicamente conseguir esos momentos que de alguna manera te llenan y en los que sientes que estás haciendo lo que de verdad quieres hacer, pero ya te digo, esos momentos van divididos en un montón de buenos momentos en los que hay que luchar por el siguiente.

Usted mencionó el cambio, ¿puede el amor cambiar a una persona? Bueno, el amor en sí, no. Lo que pasa es que el amor a veces nos hace dar cuenta de lo que nos falta y puede ser una especie de motor para que cambiemos. A lo mejor por una mujer estamos dispuestos a cambiar un montón de cosas de nuestra vida, que a lo mejor seguiríamos viviéndola rutinariamente y que no nos satisfaciese, en ese sentido sí puede ser un empujón para cambiar. 

¿Eso fue lo que le pasó a Samuel? Sí, lo que pasa es que su amor es un poco particular porque era inventado. Pero la imaginación también sirve para eso, para darnos cuenta de lo que nos falta y encaminarnos hacia ello aunque luego no lo consigamos exactamente. Samuel no va a conseguir haber tenido una relación con Clara, pero aun así se pregunta: “¿Quién sería yo si Clara me hubiese querido?”, solo con esa pregunta empieza a darse cuenta de que él podría ser otra persona.

Pero él se da cuenta de que en realidad ama a Carina… Bueno, tiene sus dudas, no está del todo seguro porque dice que está enamorado pero se queda perplejo: “¿De verdad lo estoy o sencillamente estoy diciéndolo?”, como ha dicho tantas cosas durante el libro porque sí, porque se le ocurre y a ver qué pasa, pero es posible que sí.

¿Y entonces por qué sucede esa evolución de Samuel? Porque por absurdo que sea, al empezar a obsesionarse con Clara, empieza de verdad a sentir, cosa que no hacía previamente. Siente en una situación peculiar, por una mujer a la que no conoce, y para acercarse a ella empieza a engañar a todo el mundo, con lo cual empieza a sentir esa sensación de riesgo, de atreverse a hacer algo; en algún momento de la novela dice: “Nunca me atreví a hacer algo verdaderamente drástico”, entonces de pronto comienza a arriesgarse y por eso empieza a cambiar.

Usted ha hablado de la invención, y dice Samuel que vivimos con fantasías que nos construimos para explicar al otro y crear una relación. ¿Se puede crear una relación en base a fantasías? No es posible hacerlo de otra manera. Cuando uno se enamora sabe poco del otro en general, pero lo construye a través de las propias necesidades, los propios deseos. Tú construyes otro yo que es el que va a satisfacer todos esos deseos, luego nadie satisface todos los tuyos ni todas tus necesidades y tienes que empezar a adaptarlo a la vida real. Incluso, en una relación de largo tiempo hay una parte del otro que no conoces y siempre hay una parte de ti que no muestras, entonces hay siempre un espacio en construcción imaginada.

¿Entonces uno empieza la relación en base a fantasías y en la segunda etapa, cuando se conocen los defectos de la otra persona, es amor? Sí, pero también puedes conocer sus virtudes. Creo que una diferencia entre el enamoramiento y el amor es la cantidad de fantasías que hay en las dos fases.

Dice Samuel: “A veces aconsejamos a los demás que hagan justo aquello que hemos hecho nosotros y nos ha vuelto desgraciados”, ¿es cierto esto? Yo creo que con frecuencia sí. Por ejemplo, me imagino a esos padres que llevan un matrimonio infeliz, que lo han hecho todo como debía hacerse: conocerse, largo noviazgo para estar seguros, luego se casan como Dios manda y al poco tiempo son infelices. Entonces de pronto, cuando su hijo quiere cometer la locura de casarse con una mujer que conoce hace 15 días, le dicen: “No hagas locuras, eso no te va a hacer feliz”, bueno, a ustedes su sistema no les ha hecho feliz, entonces siguen recomendándolo. Es un ejemplo y algo que me llama mucho la atención, a veces cuando oigo a gente dar consejos a otros en situación de crisis, de lo que sea, y terminan recomendando aquello que no les ha funcionado, pero les parece que es lo que se debe hacer. Esa idea del deber a menudo tapa la situación real de la gente.

Hablando de consejos, ¿cuál le daría a quienes leerán su libro? Que se despojen de prejuicios de ser posible, que no vayan con la idea preconcebida de lo que tiene que ser el amor y de cómo debe entenderse, y que intenten no juzgar sino entender al personaje.

Una premiada trayectoria

Ciudad de Irún de Poesía por “Biografía del Explorador” (1993).
Grandes Viajeros de Libros de Viajes por “China para hipocondríacos” (1998).
Primavera de Novela por “Las vidas ajenas” (2005).
Gómez de la Serna por “La comedia salvaje” (2011).
Anagrama de Ensayo por “La ética de la crueldad” (2012). 

¿Deseas saber más de este autor?
Visita su página web www.ovejero.info