lunes, 6 de julio de 2015

¡Vive del cuento!

Sherezade lo demostró hace años… ¡Sí, se puede vivir del cuento!
Foto: Ricardo Rojas


Durante mil y una noches (¡casi tres años!), Sherezade mantuvo cautivado al rey para salvar su vida y la de su familia, sin imaginarse que hoy contar cuentos no salva vidas, pero sí permite mantener una.

Tere Marichal y Georgina Lázaro -ambas de Puerto Rico- viven del cuento (literalmente); y lo hacen con tanta gracia y pasión que han dedicado casi la mitad de sus vidas a esta profesión. Al cuestionarles el secreto para ser un buen contador de cuentos, las expertas en este arte lo resumen en diez mandamientos.




Un contador debe:
  1. Creer lo que está contando. Si no es creíble para sí mismo, nadie más se lo va a creer.
  2. Gustarle lo que está contando.
  3. Mirar a la gente a los ojos. Cuando un contador no se atreve a mirar a los ojos al público, este último se da cuenta de que es inseguro, que está indefenso y que no sabe muy bien lo que tiene entre manos.
  4. Tener un gran vocabulario para poder dar matices -a través del tono, de la textura de la voz y de todo el movimiento del cuerpo- a eso que está contando.
  5. Entender que la imaginación es algo que se hace con la experiencia.
  6. Saber a qué edades lo hará. El hecho de ser humano no influye en que se tenga la imaginación como para percibir y desarrollar lo que está escuchando.
  7. Ser claro y honesto con lo que quiere contar. Si lo hace para recibir el aplauso (sin sentir pasión) mejor que ¡se quite! La pasión es la que hace y determina a un artista. Se vuelve una obsesión. Todo artista, al final, se vuelve obsesivo porque es lo que respira. El contador de cuentos debe ser así también.
  8. Conocer su cuerpo y así mismo.
  9. Observar mucho a la gente, porque es un buen chismoso. El buen chismoso cambia la voz y su tono, interpreta personajes y utiliza mucho la teatralidad; es por ello que cuando narra un chisme, te quedas lelo: “sigue…” “¿Y qué pasó después?” El contador de cuentos es un buen chismoso porque entiende que el cuento es una obra de arte. El hecho de contar es una obra de arte y se tiene que ver como tal. De lo contrario, sería como contar anécdotas.
  10. Ser una persona genuina y que realmente disfrute de contar porque esto no se resume en solo coger un libro y leer.
Ambas coinciden en que cada contador de cuentos tiene su técnica, desarrolla su cuerpo y su voz de formas distintas. Sin embargo, para determinar si  se es bueno contando cuentos, solo se  tiene que observar la aceptación del público.

Empezaron…
Luego de terminar sus estudios de escenografía en España, Tere se dio cuenta de que lo suyo era escribir. Cuando regresa a Puerto Rico, empezó a escribirles y a contarles cuentos tanto a niños como adultos.

Por insistencia de su esposo, Georgina envió uno de sus cuentos (“El flamboyán amarillo”) a una casa editora a ver qué pasaba. ¡La casa editora lo aceptó y lo publicó! A partir de ahí, empezó todo.

¿Cómo lo hacen?
Georgina lee porque le gusta moldear las palabras y le gusta escribir en rimas. Su pasión está en lo escrito.

Tere lo hace de memoria, porque le encanta pararse delante del público, aunque su pasión es escribir. 

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